El Buque Museo Ara Comandante General Irigoyen sigue escorado y en riesgo. Personal de la Armada Argentina trabaja para volver la embarcación a su posición original. La bajante del río provocó que se escore y se corte uno de los cabos de amarre

Más de 50 marinos y buzos trabajan en el Buque. Foto: Infobae

A poco de iniciadas las tareas por parte de personal municipal para evitar que el Buque Museo Ara Irigoyen corte todos los amarres, e intentar frenar la entrada de agua a la sala de máquinas, desde la Municipalidad contactaron al Comando del Área Naval Fluvial de la Armada. El contraalmirante Julio Guardia dispuso el inmediato empeñamiento de una dotación de marinos que, al mando del capitán de fragata Ariel Fernando Gómez Mombello, se hicieron presentes en el lugar para intentar evitar que el buque vuelque.

En diálogo con el portal Infobae, Mombello, quien en la actualidad se desempeña como comandante de la Escuadrilla de Ríos, destacó la importancia que para la Armada siempre va a tener esta nave ya que es una de las que participó en la guerra de Malvinas integrando la Fuerza de Tareas 50 y realizando las más variadas actividades acordes a sus características operativas.

“La tarea del grupo de rescate especialmente conformado en apoyo al municipio de San Pedro es fundamentalmente la de adrizar el buque (llevarlo a su posición de equilibrio) y proceder al achique (retiro) del agua que ingresa a su interior, procurando detectar los puntos de ingreso y realizando las reparaciones de emergencia que en cada caso resulten posibles. Hemos destacado en el lugar al buque multipropósito ARA Ciudad de Rosario, con sus 34 tripulantes, a los que se agregan miembros del Servicio de Salvamento y Buceo de Puerto Belgrano, Estación de Buceo de Buenos Aires y personal de la Base Naval Zárate. Otras 19 personas en total. No es un dato menor el que esta labor se lleve a cabo precisamente hoy que es el Día del Buzo de salvamento de la Armada", comentó el oficial naval.

Desde diversos sectores de la comunidad local se está brindando apoyo a la tarea que realiza el personal naval. Varias carpinterías de la zona se encuentran abocadas a la realización de cuñas y conos tradicionalmente usados a bordo para obturar el ingreso de agua. Una vez neutralizadas todas las fisuras, se realizan las llamadas “cajonadas”: cubos de madera alrededor del sector afectado dentro de los cuales se vierte cemento fulminante lo que permite estancar el sector.

Por las actuales condiciones hidrometeorológicas, el casco del Irigoyen está apoyando en el lecho del río. Esto variará conforme lo hagan las condiciones de la marea y el mayor desafío de los rescatistas es el de evitar que la embarcación corte todas sus amarras y pase a constituir un peligro cierto para la navegación, con el agravante de que, dada la velocidad de la corriente, pueda ser arrastrado sin control aguas abajo. Para evitar este riesgo se está trabajando en forma continuada a través de tres turnos de labor.

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