El 21 de enero de 1954 los bañistas del centro de la ciudad se vieron sorprendidos por una violenta ola: en seis minutos el nivel del mar creció un metro. Al menos once personas tuvieron que ser atendidas por principio de asfixia y no hubo víctimas fatales.


“La ola, el tiburón y la isla”
  Por Lic. Enrique Hopman

El 21 de enero de 1954, hace exactamente 72 años, los bañistas del centro de la ciudad de Mar del Plata se vieron sorprendidos por una violenta ola: en seis minutos el nivel del mar creció un metro. Al menos once personas tuvieron que ser atendidas por principio de asfixia y no hubo víctimas fatales.

El jueves 8 de diciembre de 2022 había iniciado el último fin de semana largo del año a las 2:27 de la mañana, tres olas se retroalimentaron para invadir la playa, arrasar balnearios e intimidar el hormigón de los edificios. Barrieron mesas, sillas, lonas, tachos de basura, objetos inanimados que descansaban en la arena. El mar se tragó el mobiliario. Una cámara del parador Mariano, en el extremo sur de Punta Mogotes, documentó la intromisión de una marea voraz. Los meteorólogos del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) concluyeron que se había tratado de un meteotsunami.

Una ola gigante sorprendió a turistas y residentes en Santa Clara del Mar y Mar del Plata durante la tarde del 12 de enero de 2026, provocó la muerte de una persona y dejó más de treinta heridos. El impacto provocó la evacuación de playas y la intervención de los servicios de emergencia.

La investigación de biólogos y geólogos

Federico Ignacio Isla es doctor en ciencias biológicas y licenciado en geología. Su disciplina científica es Ciencias de la Tierra, del Agua y de la Atmósfera. Es investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de Mar del Plata. El domingo 13 de julio de 2014 publicó un artículo titulado: “La ola, el tiburón y la isla”. Desarrolla los hechos del 21 de enero de 1954: “Era un día de calor con amenaza de lluvia. Una única ola llegó al mediodía a la concurrida Playa Popular de Mar del Plata y provocó pánico entre los bañistas que fueron arrojados desde la zona de surf hacia los sectores con carpas. Si bien no hubo muertes, once bañistas debieron ser socorridos por la Asistencia Pública Municipal. La ola llegó a cubrir el Muelle de Pescadores y puso en peligro una lancha. El fenómeno pudo ser registrado por el mareógrafo y fue interpretado como una marea bárica por el doctor Balay del Servicio de Hidrografía Naval”. 

Su investigación fue publicada en La Capital y destaca la cobertura periodística de ese mismo diario. “Un oleaje de extraordinaria altura y violencia sorprendió ayer a los millares de bañistas que se hallaban en las playas”. Debajo agrega que “se registraron verdaderas escenas de pánico y se produjeron casos de principio de asfixia”. Incluye dos fotos: una de la playa más castigada y otra del encargado del mareógrafo fundamental. Y anexa un recuadro titulado “Pescadores de parabienes” en el que consigna que luego de que la ola retrocediera se pescaron tiburones de más de dos metros de largo. Isla tiene una teoría.

Isla propuso una mirada distinta: un fenómeno oceanográfico como causa de la gran ola. El director del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario, organismo dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, descubrió que un remoto punto triple del Atlántico Sur en que convergen las cordilleras meso oceánicas, donde las erupciones volcánicas o el desplazamiento de grandes masas de tierra son capaces de crear, eliminar o modificar islas, pudo haber sido la raíz del pavor de los bañistas en Mar del Plata. El punto de origen: la isla Bouvet, noruega, subantártica, volcánica, deshabitada, llena de glaciares, el territorio más alejado de cualquier otra porción de tierra en el planeta que dista de Mar del Plata mas de 3.000 km en línea recta. Documentos fotográficos cercanos a la fecha del tsunami encontraron variaciones en la geografía de la isla.

El geólogo sostiene una teoría relativa al efecto residual del fenómeno. El título de su artículo de 2014 aborda tres conceptos: la ola, la isla que podría haber dado inicio a la ola y el tiburón. El viernes 22 de febrero de 1954, el día después del tsunami, un tiburón blanco mordió a un joven de 18 años en las costas marplatenses. Para Isla es demasiada casualidad: insinúa que existe una relación directa entre el tsunami y el ataque de un tiburón, dos hechos inéditos en la historia del país que se registraron en la misma ciudad con horas de diferencia.

Con información de Infobae

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