El Intendente dedicó gran parte de su discurso a cuestionar los recortes de la gestión Milei con un espacial apartado para los Concejales "con llegada al Gobierno Nacional", a los que acusó de hablar "para las redes". "La cobrabilidad cayó de manera abrupta, esto significa que miles de familias están al límite y aún con esta situación sostuvimos los servicios esenciales", afirmó. El discurso completo
El intendente Cecilio Salazar inauguró formalmente este miércoles el período de sesiones ordinarias 2026 del Honorable Concejo Deliberante en el Salón Dorado frente a funcionarios y concejales. Habló durante casi dos horas y dedicó gran parte del discurso a cuestionar los recortes del gobierno de Javier Milei en medio de la disputa entre Nación y los Municipios por el cobro de tasas.
"El municipio no fija el precio del combustible. No define el IVA. No decide Ganancias. No administra la política monetaria. Sin embargo, el municipio tiene que garantizar, todos los días, agua, cloacas, recolección de residuos, mantenimiento, sanitarios, iluminación, tránsito, asistencia social, salud y emergencia. Y eso se financia, en gran parte, con tasas", reclamó Salazar y agregó: "Y acá lo digo claro: la tasa está ligada a un servicio. No es un discurso; es una forma de financiamiento con contraprestación. Cuando se cobra una tasa es para sostener una prestación concreta. Y en épocas de crisis, sostener servicios cuesta más: suben los insumos, sube el combustible, suben los repuestos, sube el mantenimiento y sube la demanda social".
En otro pasaje apuntó directamente contra los Concejales de La Libertad Avanza y pidió que gestionen ante el Gobierno Nacional obras y programas para San Pedro. "Quienes en San Pedro representan al oficialismo nacional —y se muestran orgullosos de estar ahí, como publicaron en sus redes— tienen una responsabilidad concreta: que esa cercanía se traduzca en gestiones y resultados".
El discurso completo de Salazar en la apertura de sesiones del HCD
"Señor Presidente del Honorable Concejo Deliberante, concejales y concejalas; autoridades; instituciones; trabajadores municipales; vecinos y vecinas de San Pedro:
Hoy damos inicio a un nuevo período de sesiones ordinarias en un momento difícil para la Argentina real, la que se vive en la mesa familiar, en el comercio de barrio y en el trabajo cotidiano.
Y no vengo a describirlo con palabras grandilocuentes: vengo a decirlo como lo siente la gente. Hay familias que, con trabajo, igual no llegan. Hay jubilados que cuentan remedio por remedio. Hay jóvenes que estudian, trabajan o buscan trabajo, y sienten que el futuro se achica. Y cuando eso pasa, el Estado más cercano —el municipio— es el primero al que se le golpea la puerta. En este contexto, el Gobierno Nacional eligió un camino: concentrar decisiones y recursos, retirarse de áreas sensibles, frenar la obra pública y trasladar la presión hacia las provincias y los municipios.
Lo digo con responsabilidad: cuando se baja una persiana a nivel nacional, no desaparece el problema. El problema cae más abajo. Y cae sobre la Provincia y sobre los municipios, que son los que tienen que sostener servicios esenciales, salud, contención, seguridad, educación y lo mínimo indispensable para que una ciudad funcione. Por eso, el primer punto de mi discurso no va a ser una lista de obras.
El primer punto es el debate que hay que dar con nuestra comunidad, con honestidad. Porque si no lo damos nosotros, se instala la confusión. Y sobre esa confusión se montan campañas amplificadas por grandes medios nacionales, que instalan una idea en la gente sin explicar responsabilidades ni mostrar el cuadro completo: se respaldan promesas vacías y se termina generando enojo social dirigido al lugar equivocado.
Quiero dedicar un tramo breve pero claro a algo que se discute en la calle: quién hace qué y quién le dice la verdad a los vecinos. El Concejo Deliberante tiene una función central: legislar, controlar, representar y proponer. El Ejecutivo tiene otra: administrar, ejecutar, prestar servicios. Confundir esos roles no es un error menor: es engañar a la gente.
En épocas de campañas se recorren barrios prometiendo soluciones que no se pueden ejecutar desde una banca. Se promete “eliminar tasas” que, en varios casos, ya no se cobran. Se pide “más control” como si acá no existiera Tribunal de Cuentas, rendición anual y transparencia publicada. Y hoy, con meses de Concejo encima, seguimos escuchando discursos para redes en lugar de trabajo serio sobre expedientes, ordenanzas y propuestas realizables. Entonces, lo digo con respeto institucional pero con firmeza: a los vecinos les tenemos que hablar con la verdad. Si se llega en la boleta del Gobierno Nacional, y se dice que se tiene llegada, vínculo y herramientas, entonces la herramienta concreta es una: gestionar ante Nación para San Pedro. Traer obras, traer programas, traer soluciones. Y si no se trae nada, que al menos no se confunda a la comunidad con promesas incumplibles. Y lo digo con autoridad porque yo lo hice durante años. Antes de ser intendente, hice gestiones por San Pedro una y otra vez, sin mirar quién gobernaba el municipio ni de qué partido era. Lo hice por la ciudad. Y eso es lo que la gente espera: menos frases de campaña y más gestión real.
Porque acá hay algo que es irrefutable: cuando piden “controles”, el control ya existe. La rendición de cuentas se presenta todos los años. El Tribunal de Cuentas controla de forma permanente. Y además, San Pedro alcanzó 100 puntos y “cumplimiento estricto” en el índice de transparencia fiscal municipal. Puntaje máximo. No es relato, no son promesas, no es una consigna: son datos publicados por la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), actualizados y accesibles. El problema no es que falte control. Quizás el problema sea desconocimiento o falta de estudio sobre la labor legislativa.
Dicho esto, vamos al debate que hoy debemos dar y aclararle a la gente, de manera simple. El municipio no fija el precio del combustible. No define el IVA. No decide Ganancias. No administra la política monetaria. Sin embargo, el municipio tiene que garantizar, todos los días, agua, cloacas, recolección de residuos, mantenimiento, sanitarios, iluminación, tránsito, asistencia social, salud y emergencia. Y eso se financia, en gran parte, con tasas. Y acá lo digo claro: la tasa está ligada a un servicio. No es un discurso; es una forma de financiamiento con contraprestación. Cuando se cobra una tasa es para sostener una prestación concreta. Y en épocas de crisis, sostener servicios cuesta más: suben los insumos, sube el combustible, suben los repuestos, sube el mantenimiento y sube la demanda social. A la vez, la mayoría de los impuestos que siente el vecino cuando compra, cuando carga combustible o cuando paga servicios son nacionales o se determinan a nivel nacional.
En el surtidor, una parte muy importante del precio son impuestos. En el supermercado, el IVA es nacional. Esto no es para sacarnos responsabilidades: es para ordenar la discusión y que nadie engañe a la gente. Entonces, cuando desde algunos sectores se grita “bajen tasas” como si fuera una consigna vacía, lo que en realidad se está proponiendo es esto: que el municipio se retire, como se retiró el Estado Nacional. Que deje de sostener servicios. Que no repare. Que no asista. Que no responda. Es la misma lógica que dijeron explícitamente: ‘destruir el Estado desde adentro’. Y nosotros estamos para gestionar, no para retirarnos. Debemos estar presentes y nos estamos haciendo cargo. Y el impacto local de la crisis se ve en números que no se inventan.
En San Pedro, la crisis se refleja en un dato que cualquier vecino entiende: la cobrabilidad cayó de manera abrupta. En los últimos dos años, se redujo a niveles cercanos al 20% de su media histórica. ¿Qué significa eso? Significa que miles de familias están al límite. Y significa que, aun con esa realidad, sostuvimos los servicios esenciales. Tan real es este escenario, que para poder afrontar el pago de la primera cuota del aguinaldo fue necesario gestionar un adelanto de coparticipación provincial por 200 millones de pesos. Y acá lo digo de frente: ese acompañamiento de la Provincia permitió sostener salarios y funcionamiento, mientras la presión financiera crecía y la demanda social aumentaba. Lo cancelamos como corresponde y rendimos como corresponde. Esto también es gestión: decir la verdad, mostrar los números y cuidar cada peso.
La diferencia es simple: algunos, ante la crisis, recortan. Nosotros sostuvimos. Y lo hicimos con administración prolija, con control, con transparencia y con un gobierno provincial que no se borró. Quiero agradecer al Gobernador Axel Kicillof y a todo el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
En un contexto donde el Gobierno Nacional recorta inversión, asfixia económicamente y paraliza toda la obra pública, la Provincia sostuvo programas, acompañó municipios y siguió empujando obras que definen nuestro futuro. Y hay un dato que explica mucho: el ministro de Economía bonaerense planteó que, desde la asunción del actual Gobierno Nacional, la Provincia dejó de recibir recursos equivalentes a 22,2 billones por recortes, obras paralizadas, deudas directas y caída de recursos asociada a la política económica. El resultado es claro: menos recursos para educación, salud, seguridad e infraestructura en la Provincia más poblada del país. Y aun así, la Provincia está. Ahora bien: agradecer a la Provincia no es hacerse el distraído. San Pedro no vive en un frasco. La crisis nacional golpea, y golpea duro. Y se nota, entre otras cosas, en cómo se tensionan los servicios básicos. Se nota en la presión sobre el hospital. Se nota en la asistencia social. Se nota en la seguridad. Se nota en la calle. Se nota en la recaudación. No hace falta inventar nada: se ve.
Y en ese escenario, si hay una bandera que sintetiza futuro, desarrollo y trabajo, es una obra que va a marcar un antes y un después: la Estación Transformadora “San Pedro Industrial”. Se inició el proceso licitatorio, con una inversión provincial histórica. Esto no es una obra más. Esto es el límite invisible del crecimiento que San Pedro está por romper. Sin capacidad energética no hay radicación industrial, no hay logística a escala, no hay nuevos emprendimientos productivos, no hay expansión urbana ordenada. Con esta obra, que venimos trabajando hace tantos años, desde 2016, prácticamente desde que asumí, San Pedro se prepara para crecer, para recibir inversiones y para generar empleo. Y esto no es solo Provincia: es articulación. Estado Municipal, Provincia y COOPSER trabajando en conjunto para destrabar un cuello de botella que San Pedro arrastra desde hace décadas. Esta obra va a marcar el rumbo de la ciudad en la próxima década. La ciudad que queremos —con trabajo, con producción, con oportunidades— necesita energía. Y por primera vez en mucho tiempo, San Pedro tiene esa puerta abierta. Con la Provincia también avanzamos en rutas y accesos estratégicos que mejoran la conectividad y la seguridad vial del distrito: la Ruta 1001, la Ruta 191 y el acceso a Santa Lucía. Son obras que impactan en la circulación productiva, el turismo y la vida cotidiana, y que se sostienen con trabajo conjunto con el Gobierno Provincial.
Y mientras la obra pública nacional se paraliza, en San Pedro, la Provincia y el Municipio sostienen una agenda de derechos. Avanza la obra de viviendas en el Barrio Güemes: viviendas que significan techo, arraigo y dignidad. Y avanza la licitación de una obra esperada por la comunidad educativa: la finalización del edificio de la Escuela San Roque, a través del financiamiento provincial que vuelve a poner en marcha un proyecto largamente postergado.
Esto es lo que hay que decirle a la comunidad: mientras algunos discuten con frases armadas, nosotros gestionamos lo concreto. Y no voy a hablar solo de Estado. También voy a hablar de economía real: inversión privada, empleo y futuro. Porque el trabajo se defiende con producción y con inversión real, y el municipio tiene que estar para facilitar, ordenar y controlar. Y eso es lo que estamos haciendo. En un país donde la recesión golpea y la inversión se frena, en San Pedro hay proyectos que avanzan. Y avanzan porque hay una gestión municipal que abre puertas, acompaña trámites, genera condiciones y trabaja para que el que invierte encuentre previsibilidad.
Y en ese mismo sentido quiero marcar algo muy concreto: el año pasado cerró el supermercado Vea y se perdieron puestos de trabajo. Eso golpeó a familias de nuestra ciudad y dejó un vacío en un punto comercial importante. Y esto no fue un caso aislado: en todo el país se viene viendo una retracción de la actividad y del empleo formal. Los datos oficiales muestran que, desde fines de 2023 a fines de 2025, se perdieron más de veinte mil empleadores con personal registrado y cerca de 275 mil puestos de trabajo formales. Y detrás de cada puesto de trabajo hay una familia que se queda sin sustento, sin previsibilidad y sin futuro inmediato. Y también lo muestran hechos concretos que fueron noticia: plantas que frenan producción, suspensiones masivas y cierres. Acindar, por ejemplo, con un esquema de suspensiones en Villa Constitución; Mondelez, con paradas de producción y licencias que impactaron a cientos y miles de trabajadores; Whirlpool, con el cierre de su planta de Pilar y el despido de 220 trabajadores; y Fate, con el cierre y 920 puestos de trabajo menos. En ese contexto, en San Pedro trabajamos para que ese lugar no quede vacío y para recuperar empleo. La Anónima avanzó en su desembarco en la ciudad para instalarse en el mismo edificio del ex Vea. Eso implica inversión, obra de puesta en valor y la posibilidad de volver a generar trabajo: se prevé la incorporación de entre 30 y 40 trabajadores, priorizando mano de obra local y con especial consideración hacia ex empleados de Vea.
El Municipio va a seguir acompañando para agilizar trámites y habilitaciones, porque lo que está en juego no es un anuncio: es trabajo. Está avanzada también la construcción de una planta aceitera en un predio de 8 hectáreas, ubicada entre la Ruta 9 y la Ruta 191. Es una inversión cercana a 3 millones de dólares, con una obra que ya ronda el 70% de avance. No lo digo como promesa vacía: lo digo como un dato concreto. En un país donde muchos frenan, en San Pedro se está invirtiendo. Se encamina además la apertura parcial del Hotel Azahar, con 80 habitaciones operativas que se estima inaugurar en abril, dentro de un proyecto total de 163 habitaciones. Esto no es solo turismo: es empleo directo e indirecto, es gastronomía, es proveedores, es servicios, es posicionamiento regional. Está en marcha también una obra estratégica sobre la Ruta Nacional 9, a la altura del kilómetro 162, frente al complejo de La Serena, a cargo de la empresa Jorge Caso S.A. Es un complejo de 10 hectáreas, que albergará la YPF más grande del país. Y lo digo con un número que importa: se estima que va a demandar una dotación cercana a 100 puestos de trabajo directos, más todo el empleo asociado a los locales comerciales y al movimiento que va a generar. Esto es empleo. Esto es actividad. Y esto también es gestión municipal: porque acompañamos, destrabamos y facilitamos lo que genera trabajo para San Pedro.
Se está poniendo en marcha también la reconversión de la vieja terminal, a partir de una licitación pública y un proyecto que va a recuperar un edificio emblemático y convertirlo en un polo gastronómico-cultural. Eso es recuperar ciudad, generar empleo en la obra, y luego generar empleo en la actividad. Y también hay avances en el frente costero. Playa Mansa es un ejemplo: una concesión, un compromiso de inversión de 1,5 millones de dólares de un empresario local para mejorar instalaciones y ofrecer a sampedrinos y turistas un atractivo más. ¿Qué tienen en común todos estos proyectos? Dos cosas: primero, que el trabajo se defiende con producción, con inversión y con empleo real; segundo, que el municipio tiene que estar para acompañar al que invierte, pero también para ordenar y controlar. Porque desarrollo sin Estado es un negocio para pocos; y Estado sin desarrollo es un esfuerzo sin futuro. San Pedro necesita las dos cosas.
Dicho esto, paso a repasar la gestión por áreas, con una idea que atravesó todo el año: en medio de la crisis sostuvimos lo esencial, mejoramos procesos, ahorramos donde había que ahorrar y priorizamos lo que impacta en la vida cotidiana. En Economía y Hacienda, el dato que ordena todo el año es el que ya mencioné: en los últimos dos años la cobrabilidad se redujo a valores cercanos al 20% de la media histórica. En un municipio que sostiene servicios esenciales con estructura propia, eso es una presión directa sobre la caja, sobre la continuidad de las prestaciones y sobre la capacidad de responder.
Durante 2025 esa situación se profundizó al punto de generar dificultades para afrontar en tiempo y forma el pago de salarios. Por eso, a mitad de año debimos solicitar a la Provincia un adelanto de coparticipación por 200 millones de pesos para pagar la primera cuota del aguinaldo, adelanto que fue cancelado en su totalidad en diciembre, bajo control y seguimiento del Ministerio de Economía bonaerense. Y además, para cumplir con los haberes dentro de los plazos legales, el municipio debió gestionar líneas de descubierto de manera reiterada. Se cumplió. Se pagó. Se sostuvo.
Y en este contexto quiero ser muy claro: puedo tener diferencias con algún dirigente sindical, como puede ocurrir en cualquier discusión, pero nunca con los trabajadores. Nunca voy a tomar decisiones para achicar gasto despidiendo gente, porque sé lo que significa: atrás de cada trabajador hay una familia. Y en San Pedro lo podemos decir con hechos: no hemos recurrido al despido como política de ajuste. Acá se sostuvo el trabajo municipal y se defendió el empleo. Pero también hay que decirlo con claridad: el incremento de la deuda flotante, sobre todo con proveedores críticos, pone en tensión la continuidad operativa de algunos servicios esenciales. Porque el municipio no administra teorías: administra agua potable, cloacas y recolección de residuos para todo el partido. Y administra, además, un sistema de salud municipal enorme, que hoy absorbe más demanda que nunca: más de 260 agentes en Carrera Médica y 400 agentes técnicos y de servicios, con un Hospital Subzonal, dos hospitales periféricos, un centro de salud con guardia y 14 CAPS.
Sostener ese sistema, en este contexto, significa destinar una parte mayoritaria del gasto municipal a garantizar atención, guardias, insumos, medicamentos y funcionamiento diario. En ese escenario, esta gestión tomó decisiones políticas y fiscales para actualizar tasas de contraprestación, aun cuando siguen siendo deficitarias frente al costo real de los servicios. Y lo hicimos con un criterio: cuidar al contribuyente sin desfinanciar al municipio. Porque cuando se cae la cobrabilidad, la respuesta no puede ser improvisación: tiene que ser orden, control, transparencia y modernización. En transparencia, San Pedro fue destacado por segundo año consecutivo con 100 puntos en el Índice de Transparencia Fiscal Municipal, dentro del grupo de “cumplimiento estricto”. Esto no es un relato: es publicar y actualizar trimestralmente la situación económico-financiera, mostrar ejecuciones presupuestarias, difundir decretos y normativas por Boletín Oficial y cumplir con lo que exigen los organismos de control.
Por eso, cuando algunos piden “controles” como puesta en escena, la respuesta es simple: el control existe, funciona y está en marcha. Lo que hace falta es estudiar, trabajar y proponer con conocimiento. Y modernizar también es gestión concreta. Se profundizó la cobranza electrónica con convenios y canales digitales; se puso en marcha la emisión de boletas con códigos QR integrados para pagar desde plataformas electrónicas; y está en proceso de implementación Provincianet, para que vecinos de Gobernador Castro, Santa Lucía y Río Tala puedan pagar tributos municipales, provinciales y nacionales sin tener que viajar al centro. Esto es acercar el Estado, ordenar y ahorrar tiempo y plata a la gente. En compras, en un año de alta tensión financiera, se sostuvieron procesos con niveles por encima del promedio anual: 5 licitaciones públicas nacionales, 7 licitaciones privadas y 1 concurso de precios. Incluso San Pedro fue sede del cierre del Foro Provincial de Jefes de Compras, con participación de más de 80 municipios, jerarquizando al personal y fortaleciendo capacidad técnica.
Y para 2026 hay un objetivo claro: reorganizar estructuras para simplificarle la vida al vecino y ordenar controles. La Dirección de Comercio y Fiscalización, incorporando Bromatología, va a centralizar habilitaciones en una sola área, con plazos acordes y unificación del control de ordenanzas. Y se proyecta un espacio único para presentación de trámites, para descongestionar el Palacio Municipal y mejorar la atención al contribuyente. Ese es el camino: administración prolija, cuentas claras, trámites más simples y servicios esenciales garantizados, aun en el contexto más adverso.
En Servicios Públicos, que es la gestión que el vecino ve todos los días, trabajamos para ordenar, responder y ahorrar, sosteniendo servicios esenciales y fortaleciendo capacidad operativa. Y acá también: datos concretos. En Servicios Sanitarios se implementó un canal de atención que ordenó la recepción, el seguimiento y la resolución de reclamos. El resultado fue concreto: los reclamos por cloacas bajaron de 260 a 5 y los reclamos por agua de 192 a 12. Se llevaron a cabo trabajos de obras sanitarias en articulación con vecinos en barrios como Estrada, Independencia, Amistad y San Francisco, entre otros. Porque en este contexto, atravesar la crisis también es eso: vecinos y municipio empujando para el mismo lado. En muchos casos, los vecinos aportaron los materiales y el Estado Municipal puso la maquinaria y la mano de obra. Así las soluciones llegan más rápido y se sostienen en el tiempo. Y para 2026 ya está definida la continuidad de intervenciones en Aduana, Los Naranjos y 49 Viviendas.
En paralelo, estamos avanzando en la implementación de nueva tecnología para mejorar el suministro de la red y reducir costos operativos, con automatización y control de bombas de agua, para garantizar servicio y eficiencia. En el Corralón, se recuperó la administración del Basural y se logró una baja del costo operativo mensual de 20 millones de pesos a 4 millones. Y para seguir bajando costos y mejorar tiempos de respuesta, se impulsa la creación de una gomería municipal para toda la flota: las herramientas y el equipamiento ya fueron adquiridos; lo que resta es la puesta en funcionamiento operativa.
Esta decisión apunta a reducir tercerización, mejorar tiempos ante roturas y bajar significativamente el gasto de mantenimiento en vehículos que sostienen servicios esenciales. Se pusieron en valor accesos a la ciudad incorporando cartelería horizontal; se recuperó y ordenó la Nueva Terminal de Ómnibus asumiendo el Municipio el control de su administración con personal propio; y estamos trabajando en la incorporación de nuevas empresas de transporte para mejorar la conectividad y el servicio.
También continuará el trabajo articulado con COOPSER para mejorar reposición y mantenimiento de luminaria pública. Y además nos planteamos llevar adelante el mejorado del Paseo Costanera, una obra relevante para el espacio público y para la identidad turística de la ciudad.
En la red vial y caminos rurales, se definió la colocación de cartelería vial preventiva en distintos puntos del distrito y se trabaja en articulación con la Provincia para un subsidio de 50 millones de pesos destinado al mejorado de caminos rurales.
En el Cementerio, avanzamos en la digitalización de registros históricos mediante un convenio que facilita trámites sin generar costos para la administración local. Se puso en valor la capilla y espacios comunes, y se restauraron sepulturas de valor histórico, como la del Doctor Emilio Ruffa. Y hacia adelante, hay una decisión de gestión: avanzar hacia una Dirección General de Cementerios que integre y coordine San Pedro, Santa Lucía y Gobernador Castro, centralizando administración, mejorando trazabilidad de trámites y pagos, y digitalizando también los cementerios de las localidades con un relevamiento actualizado. Finalmente, un punto estratégico: vamos a utilizar el FOPC (Fondo de Obras Públicas Comunitarias) para financiar el 100% de obras orientadas a regularizar sistemas eléctricos en distintos barrios, mejorar condiciones de seguridad y acompañar el correcto cobro del servicio.
En Obras Públicas, el trabajo del año se sostuvo sobre dos líneas: infraestructura estratégica y planificación del crecimiento. En infraestructura estratégica, vuelvo a decirlo porque lo merece, avanzó el proceso licitatorio de la Estación Transformadora “San Pedro Industrial”, una obra que permitirá duplicar la capacidad energética local, con un plazo estimado de 18 meses desde su adjudicación. Con esta obra estamos eliminando un límite estructural que frenaba el crecimiento. Esta infraestructura define el futuro productivo y residencial de la ciudad: más capacidad para nuevas industrias, más respaldo para barrios que siguen expandiéndose y más seguridad para todo el sistema eléctrico.
Y lo más importante: es una obra de articulación real entre Estado Municipal, Provincia y COOPSER. En paralelo, el trabajo conjunto con la Provincia en rutas y accesos cambió la logística, la conectividad y la seguridad vial del distrito. En la Ruta Provincial 191 se intervinieron casi 28 kilómetros entre las Rutas Nacionales 8 y 9, con repavimentación completa, mejoras en banquinas, mantenimiento de puentes, nueva iluminación y puesta en valor del acceso a Santa Lucía; y seguimos trabajando para avanzar, en etapas, sobre los 26 restantes hasta Arrecifes. Y en la Ruta Provincial 1001 se avanzó hacia la etapa final de una obra clave: son más de 10 kilómetros intervenidos, con asfalto de alta resistencia, nuevas banquinas y mejoras en iluminación y señalización. Por esta vía circulan muchos vehículos vinculados a la actividad productiva y al acceso al puerto y a las zonas industriales. Esto es competitividad, es seguridad y es desarrollo regional.
En planificación, avanzamos con herramientas que ordenan la ciudad y le dan previsibilidad a la inversión: el Código Urbano San Pedro 2050. Reglas claras para usos del suelo, densidades y trámites más simples. Hoy San Pedro tiene una radiografía completa y digital de su red de agua y cloacas. Esto permite conocer el estado real del sistema, proyectar ampliaciones, detectar fallas, planificar inversiones y brindar información clara a desarrolladores y vecinos. Y sobre esa base se finalizó el proyecto integral de la nueva planta depuradora, una obra que este año trabajaremos para su incorporación en el presupuesto provincial. En la misma línea, se llevó adelante el relevamiento completo de niveles topográficos de la ciudad. Se profundizó el recambio a luminaria LED: más de 2.200 luminarias reemplazadas, con impacto directo en seguridad y ahorro. Ese recambio se concretó, entre otros tramos, en toda Mitre, toda Pellegrini y la avenida Sarmiento; en accesos principales de la ciudad; y en el corredor de 3 de Febrero, desde Crucero General Belgrano hasta Mateo Sbert. Y en los próximos días se completará Juan B. Justo, desde Crucero General Belgrano hasta Mateo Sbert. Esto es seguridad, esto es eficiencia y esto es mejor espacio público.
Y en infraestructura de salud, se está finalizando una obra muy esperada: los nuevos Consultorios Externos del Hospital. En esta primera etapa se sumarán 16 nuevas salas, que permitirán descomprimir atención interna y reorganizar el funcionamiento con la mirada puesta en ampliar la internación. Al mismo tiempo, se avanza en la segunda etapa de ampliación de la guardia, reordenando un sector crítico y mejorando respuesta ante emergencias. Y ya se proyecta la ampliación del laboratorio y la farmacia, fortaleciendo capacidad operativa y optimizando el servicio a cada vecino. En Salud, lo que voy a decir no es un diagnóstico: es un dato.
En 2025, el Hospital Emilio Ruffa registró cerca de 200.000 intervenciones. Esa cifra habla por sí sola. Esa es la presión real sobre el sistema público municipal. Y lo digo porque a veces se intenta instalar otra cosa con recortes de redes, con videos o con pedidos de informes que no buscan mejorar el sistema, sino construir un relato. La realidad es una sola: cuando crece la demanda, cuando se cae parte del sistema privado, cuando hay vecinos que ya no pueden pagar, el hospital público es el que absorbe y responde. Y frente a esa presión, el trabajo del año se ordenó sobre tres ejes bien concretos: fortalecimiento del ordenamiento administrativo-financiero, recuperación de infraestructura del Ruffa y coordinación sanitaria con los Centros de Atención Primaria. Se modernizaron compras, se amplió el universo de proveedores y se implementaron controles internos. Se organizó la farmacia como centro de distribución y control.
Se creó una Unidad de Auditoría Interna para relevar efectores y mejorar gestión en centros descentralizados. En infraestructura se terminaron obras de desagote en cocina y lavandería, mejoras en sectores de trabajo, puesta a punto de equipos de climatización y se avanzó en la ampliación de recepción y consultorios de guardia. También hubo reparaciones en el centro de atención canina, mejoras sanitarias en CAPS Depietri y Los Aromos, y se avanzó en la presentación del nuevo CAPS Depietri ante el Ministerio de Salud provincial. Además, se amplió la recepción y consultorios de guardia del Hospital Ruffa, y se incorporaron nuevas ambulancias al patrimonio municipal. Y hacia 2026 las prioridades están claras: inversiones en laboratorio; seguridad eléctrica y respaldo energético en áreas críticas; reducir pérdidas y mejorar calidad del oxígeno en guardia, terapia e internación; fortalecer la respuesta del 107 ampliando dotación de ambulancias; potenciar campañas preventivas y vacunación; y avanzar con trabajos de remodelación en el hospital de Santa Lucía para optimizar condiciones de prestación.
En Desarrollo de la Comunidad, el año mostró con claridad cómo la crisis se traduce en demanda concreta sobre el Estado local. Y acá también: datos, no relato. La descentralización con sede en Barrio 1º de Mayo permitió atender alrededor de 3.000 familias por mes. La asistencia directa alcanzó aproximadamente 35.000 provistas de alimentos entre sede y localidades. Se sumaron alrededor de 120 subsidios económicos y materiales de construcción para 35 familias, además de acompañamientos y traslados por cuestiones de salud. Y en el Centro Integrador Comunitario, que es un punto estratégico para sostener comunidad y no solo asistencia, se entregaron 22.184 provistas completas en el año. Esto es presencia territorial. Esto es Estado. En niñez y juventud, los programas territoriales alcanzaron a más de 2.900 niños y jóvenes en ciudad y localidades.
Y el Servicio Local tuvo intervención sostenida y compleja: 347 oficios judiciales, 132 protocolos solicitados por Educación por conflictos en ámbito escolar, 432 denuncias derivadas desde Comisaría de la Mujer con niños y adolescentes involucrados, 97 intervenciones requeridas desde Salud, 248 admisiones espontáneas y acompañamiento psicológico a decenas de chicos y chicas. Esta es una realidad social que se sostiene todos los días, con articulación permanente entre Justicia, Educación, Salud y las áreas del Municipio.
En ese mismo enfoque de derechos, se continuó con la mejora y renovación del Hogar Convivencial Domingo F. Sarmiento, un edificio que se está poniendo en valor para adecuarlo a estándares actuales y garantizar condiciones dignas de cuidado y desarrollo. Y hacia 2026 se proyecta profundizar la descentralización con una nueva sede en Barrio Los Aromos, para sostener presencia permanente y fortalecer la implementación de programas destinados a adolescentes y jóvenes.
En discapacidad, se renovó el espacio de atención y se sostuvo una demanda muy alta: alrededor de 4.000 consultas de asesoramiento, acompañamiento, trámites y acceso a derechos, incluyendo gestiones para restablecer prestaciones y pensiones que fueron suspendidas por el Gobierno Nacional sin el debido proceso, y que en distintos casos debieron restablecerse por orden judicial.
En adultos mayores, se consolidó una agenda sostenida de talleres, recreación y actividad física en centros de jubilados, localidades y Casa de Ancianos, con participación de casi 200 personas en Torneos Bonaerenses y alrededor de 280 en la Colonia de Verano. En deportes, se fortalecieron programas municipales, escuelas deportivas, becas y Juegos Bonaerenses, y se recuperó un logro concreto: volver a contar con iluminación en el campo de juego del Estadio Municipal. Y para este año ya está planteado un proyecto de mejoras del Estadio, con un esquema de articulación junto a empresas para avanzar en obras y remodelaciones, integrando esfuerzos entre el Estado y la comunidad para poner en valor un espacio que es de todos.
Y en educación, el municipio continúa sosteniendo cinco jardines municipales, Casas del Niño y puso en marcha el Polo Universitario San Pedro. Educación superior cerca, acceso al futuro para nuestros jóvenes, con articulación con el Programa Puentes y continuidad de mejora en la infraestructura edilicia. En un país donde se discute el valor de la universidad pública y se tensiona el financiamiento educativo, en San Pedro elegimos apostar a formación y futuro. En Gobierno, sostuvimos políticas que, cuando el Estado se corre, no las reemplaza nadie.
A través de la Subsecretaría de Políticas de Género, Mujeres y Diversidad, el municipio fue puerta de entrada y respuesta ante situaciones complejas que requieren intervención profesional y articulación permanente con la Justicia. Durante 2025 se registraron 1.847 denuncias, se respondieron 1.620 oficios judiciales, se atendieron 750 presentaciones espontáneas y se activaron 560 convocatorias a guardia. Y cuando la situación lo exigió, el Estado tuvo que poner recursos concretos: 11 personas debieron ser alojadas en el Dispositivo Territorial de resguardo. Además, se sostuvieron respuestas de asistencia directa con 240 provistas, 2 subsidios de alquiler y 17 subsidios extraordinarios, aun en un contexto económico adverso y con reducción o discontinuidad de programas externos nacionales que históricamente complementaban estas políticas. Pero esto no fue solo atender la urgencia. También se fortaleció el abordaje integral para cortar la repetición de la violencia.
En el dispositivo de Promoción de Masculinidades se trabajó con 79 varones en proceso de admisión, organizados en espacios grupales cerrados con asistencia obligatoria y seguimiento individual cuando correspondió, mayormente por derivaciones judiciales. Y se sostuvo el Grupo de Ayuda Mutua para mujeres y diversidades. Todo esto se complementó con acciones preventivas en el ámbito educativo y con el funcionamiento mensual de la Mesa Local de Prevención y Atención, que ordena la articulación interinstitucional y evita que cada caso quede librado a la improvisación.
Defensa Civil sostuvo prevención y respuesta durante todo el año, con una lógica de anticipación y trabajo conjunto. Se realizaron 6 campañas integrales en zona de islas, coordinando acciones con Salud, Desarrollo de la Comunidad, Prefectura, Puerto y otras áreas, con relevamientos habitacionales y poblacionales, controles sanitarios y capacitación en prevención de incendios.
Se llevó adelante además un plan preventivo específico con 8 relevamientos mensuales sobre el Buque ARA Irigoyen, con monitoreo técnico periódico para reducir riesgos. Y se dictaron capacitaciones a instituciones y establecimientos educativos en primeros auxilios, RCP y planes de evacuación. Y hay un dato que marca respaldo real de la Provincia: San Pedro fue seleccionada como una de las cuatro bases regionales de Defensa Civil en toda la provincia, incorporando 6 efectivos y un móvil 4x4 para fortalecer la respuesta local y la cobertura del corredor norte. Además, se intervino ante contingencias climáticas coordinando con la Junta Municipal de Defensa Civil y las instituciones que la integran. Esto es gestión: estar donde hace falta, con equipos, planificación y recursos concretos.
En Desarrollo Económico, la gestión se sostuvo sobre economía real: producir, vender, generar trabajo, cuidar el ambiente y modernizar el Estado. Y en un contexto nacional de recesión, el objetivo fue doble: sostener lo que funciona y corregir lo que todavía está por debajo del potencial de San Pedro. En ambiente, el dato que dimensiona todo es simple y contundente: San Pedro genera más de 71 toneladas de residuos por día. Aun así, en 2025 se recuperaron 315 toneladas de reciclables secos y, desde que se puso en marcha la Planta de Separación y Valorización, el acumulado alcanza 1.000 toneladas que no terminaron en el basural. Y esto tiene una dimensión social que no se puede ignorar: hay más de 120 familias vinculadas a esa economía de recupero, y el desafío es transformar precariedad en inclusión, con reglas, organización y un modelo de economía circular que las integre.
En educación ambiental se avanzó con una experiencia medible: “Desde el Aula” trabajó con 16 escuelas, una matrícula cercana a 3.000 alumnos y un recupero de 12 toneladas en pocos meses. Además, se continuó con Puntos Verdes, con un recupero aproximado de 43 toneladas, y se reordenó la estrategia por el mal uso y hechos de vandalismo que destruyeron campanas, reorientando la herramienta hacia los barrios para sostener resultados.
Y también hay que decirlo: una parte de la infraestructura que debía completar el cierre del basural y consolidar un sistema moderno quedó paralizada por el Gobierno Nacional. Cuando se frena la obra, no se frena el problema: lo seguimos teniendo los municipios, todos los días.
En producción, industria y comercio, el enfoque para este año ya está definido con una política central: una Red de Fortalecimiento Emprendedor, Productivo, Laboral y Comercial que releve necesidades por barrio y localidad para responder con capacitación, financiamiento, asistencia técnica y promoción del empleo local. En esa línea, se proyecta ampliar Mercados Bonaerenses, sumar elaboradores y productores familiares, y sostener herramientas de apoyo a emprendedores, cooperativas y PyMEs con microcréditos y formación en gestión y comercialización.
En turismo y cultura, corresponde hablar con honestidad. Hubo movimiento real, aun con el contexto económico nacional en contra: entre el 13 de octubre y el 24 de febrero se estimaron entre 60.000 y 65.000 turistas, con una ocupación promedio cercana al 70% y picos del 75%.
En Vuelta de Obligado se registraron 2.500 a 3.000 visitantes por semana, y se estima un caudal anual cercano a 200.000 visitantes, lo que la convierte en un activo estratégico cultural, histórico y ambiental. Ahora bien: San Pedro tiene potencial para más. La crisis nacional afectó el bolsillo y acortó estadías, pero también tenemos margen de mejora en planificación, promoción y generación de productos turísticos con objetivos claros. Y aun en ese contexto, sostuvimos eventos que son parte de nuestra identidad productiva y cultural: fiestas populares que celebran lo que producimos y lo que somos, como la naranja y el durazno. Y hace unas semanas vivimos un San Pedro Canta que fue un éxito y que queremos consolidar como el gran festival de folclore de la ciudad: vamos a trabajar para que sea declarado de interés provincial y para que siga creciendo año tras año.
Lo que viene es trabajar con datos, profesionalizar la estrategia y sostener atractivos e infraestructura de apoyo para que el turismo deje de depender sólo del calendario y se convierta en motor estable de actividad y empleo. Y en modernización, se avanzó en una decisión política que atraviesa todas las áreas: usar tecnología para hacer más fácil la vida del vecino y para mejorar el control y la eficiencia interna.
Se consolidó la Historia Clínica Digital unificada y la digitalización de estudios de laboratorio e imágenes accesibles desde cualquier centro; se modernizó el sistema de turnos; se automatizaron compras en farmacia y administración, pasando de procesos que demoraban días a circuitos que demoran minutos, con comparación de precios y control de stock. En el municipio se incorporaron pagos con QR, formularios web para reducir filas, mejoras en licencias y un sistema digital en el Juzgado de Faltas. Todo esto se hizo sosteniendo infraestructura tecnológica: más de 450 computadoras con soporte y mantenimiento permanente.
Y para 2026 la hoja de ruta es clara: completar la modernización en guardia, patología e internación; fortalecer la seguridad informática; desarrollar la web de Salud y la de Turismo; modernizar servidores críticos y ampliar medios de pago y comunicación con el vecino. En Seguridad, quiero ser claro: la seguridad exige firmeza, pero también exige organización, coordinación y decisiones sostenidas. Y también exige decir la verdad: hubo reclamos y hubo marchas. Hubo reclamos genuinos de vecinos cansados, y también hubo oportunismo.
Nosotros no especulamos ni negamos la realidad: tomamos cada reclamo como un llamado de atención para trabajar más y mejor. Por eso, durante 2025 fortalecimos el rol del Municipio como articulador de un sistema que no puede depender de una sola pata. La seguridad ya no es “solo Policía”: es policía en sus distintas ramas, pero también es Tránsito, Defensa Civil, Salud, Monitoreo Urbano y, cada vez más, análisis de datos e inteligencia territorial para anticipar y prevenir. En ese marco, consolidamos una coordinación más integrada con la Provincia.
Firmamos el convenio para integrar el Sistema Multiagencia, que nos convierte en un eslabón central del 911 para el Partido de San Pedro y nos permite trabajar con mapas de calor de eventos denunciados y seguimiento. Reforzamos presencia operativa con recursos concretos: recibimos 8 vehículos nuevos para patrullaje y la flota comunal quedó en 17. Fortalecimos el monitoreo y completamos la integración de cámaras, llegando a 98. Incorporamos el sistema ABL para conocer en tiempo real la ubicación y recorrido de los móviles. Y ordenamos un recurso crítico que define presencia en la calle: ordenamos el uso del combustible y aumentamos en 30% el destinado específicamente a patrullaje.
También se reforzó la dotación: se incorporaron 14 efectivos, alcanzando 207, con la expectativa de sumar más personal en el corto plazo. Esto no es para “hacer anuncios”: es para que haya más presencia preventiva y más capacidad de respuesta. Y quiero remarcar algo: en seguridad no alcanza con reacción. Se necesita planificación, evaluación permanente, corrección de errores y rendición de cuentas. Por eso, el 2026 se plantea como un salto de calidad: pasar del monitoreo a la inteligencia operacional. ¿Qué significa eso? Significa sumar 13 cámaras más a las existentes y montar 5 nodos con cámaras inteligentes y lectores de patentes; incorporar software para análisis de patrones y alertas tempranas; sumar desde marzo un radioperador policial para hacer más eficiente la articulación monitoreo–policía y capacitar personal con cursos de la Escuela Vucetich. Significa también integrar cámaras privadas al sistema municipal, mediante un esquema de articulación con comercios, empresas y vecinos: el privado instala y el Municipio integra al monitoreo para ampliar cobertura, mejorar prevención y construir seguridad entre todos. Significa relanzar la app BASSAP con mejoras y extenderla a la zona rural, como sistema de alarma gratuita municipal. Sampedrinos y Sampedrinas: la Argentina atraviesa una crisis profunda.
El Gobierno Nacional tomó decisiones que recortan inversión, tensionan educación y salud, y trasladan presión a provincias y municipios. En ese escenario, la Provincia de Buenos Aires eligió acompañar a los municipios y sostener obra y políticas públicas. Y en San Pedro, la gestión municipal eligió estar. Estar con una administración prolija ante tanta tensión económica, con transparencia, con control y con presencia. Estar con obras estratégicas en energía, en rutas y accesos. Estar con derechos concretos en viviendas, en escuelas y en salud. Estar en el barrio, sosteniendo a 3.000 familias por mes desde una sede territorial. Estar en el hospital, sosteniendo cerca de 200.000 intervenciones. Estar en seguridad, con nueva tecnología, más móviles, control y planificación. Y también estar cuando llega la crítica fácil.
Porque a veces se escucha “yo pago mis impuestos” y la queja cae directo sobre el municipio cuando una calle se rompe. Reclamar está bien; lo que no está bien es confundir responsabilidades. La mayor parte de los impuestos se cobran y se deciden a nivel nacional. El municipio cobra tasas para sostener servicios concretos. Y aun así, en esta crisis, seguimos sosteniendo lo esencial y empujando lo estratégico junto a la Provincia. En San Pedro vamos a seguir por el mismo camino: el del Estado Municipal presente, la articulación con la Provincia y la defensa del trabajo y la dignidad de nuestra gente.
Y a quienes prometieron desde una banca lo que no se puede cumplir, les digo que estudien, trabajen, propongan, controlen con seriedad y gestionen algo concreto para San Pedro. Porque la gente no necesita más consignas ni más discusiones para redes. Necesita respuestas concretas y, por sobre todas las cosas, justicia social y un Estado presente. Lo vimos en la apertura de sesiones del Congreso: gritos, descalificaciones y un espectáculo pensado para la tribuna. Eso podrá servir para un video, pero no sirve para gobernar. Gobernar es respetar instituciones, traer soluciones y hacerse cargo.
Y lo más grave es que, mientras se monta ese show, se sigue apagando la economía real. En estos días, incluso la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) salieron a pedir diálogo y respeto institucional, y a advertir por el cierre de industrias y la caída de la actividad. La UIA lo dijo sin vueltas: sin industria no hay Nación. Esto no se arregla con espectáculo: se arregla con producción, inversión productiva y trabajo argentino.
Y también escuchamos una definición que es clave discutir: que Argentina sería “un eslabón” de una cadena de valor de otros. Nosotros no queremos ser eslabón de nadie. Queremos soberanía, industria nacional, trabajo argentino y una Argentina que se desarrolle de pie, con valor agregado y con dignidad. Por eso lo digo con claridad: quienes en San Pedro representan al oficialismo nacional —y se muestran orgullosos de estar ahí, como publicaron en sus redes— tienen una responsabilidad concreta: que esa cercanía se traduzca en gestiones y resultados para San Pedro.
En este punto quiero dejar una pregunta simple, para que nadie confunda responsabilidades y para que el debate sea honesto: ¿qué inauguró el Gobierno Nacional en este tiempo? ¿Cuántas escuelas nuevas abrió? ¿Cuántos hospitales inauguró? ¿Cuántas rutas reparó o terminó? ¿Cuántas viviendas entregó? No lo pregunto para chicanear; lo pregunto porque es fácil señalar al municipio cuando una calle se rompe, pero la Argentina se construye con inversión, con infraestructura y con presencia del Estado.
Y cuando la Nación se retira de la obra pública y del financiamiento de políticas esenciales, el peso cae sobre la Provincia y sobre los municipios. Acá, en San Pedro, mientras algunos repiten frases de campaña y se sacan fotos, nosotros seguimos trabajando: con la Provincia empujando lo estratégico, con el Municipio sosteniendo lo básico y con la comunidad como prioridad.
Queda formalmente inaugurado el período de sesiones ordinarias 2026 del Honorable Concejo Deliberante de San Pedro. Muchas gracias. Que Dios los bendiga".
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